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27/11/2019

Obligar a tus hijos a dejar el plato limpio o castigarles o premiarles con comida son equivocaciones nutricionales en las que no debes caer.



Podemos querer educar a nuestros hijos en alimentación saludable y hasta conocer, y poner en práctica, las maneras más adecuadas para conseguir que coman sano. Incluso nos armaremos de paciencia y prepararemos nuestra cocina para dejarles jugar con la comida cuando aún son unos bebés. Pero en nuestro aprendizaje como padres también caemos en algunas equivocaciones nutricionales. Para evitarlas, pon atención a estos errores que no debes cometer con tus hijos y conoce qué debe contener un menú infantil saludable.



No caigas en estas equivocaciones nutricionales




  • 1. Convertir a los productos ultraprocesados y azucarados en protagonistas de la alimentación, dejando relegadas a las frutas, verduras, hortalizas, pescados y carnes. El objetivo debe ser fomentar la comida sana. El uso recurrente de productos ultraprocesados y azucarados, además de ser potencialmente perjudicial para la salud, puede condicionar el paladar de los más pequeños a los sabores artificiales, hasta el punto de que desarrollen aversión a los alimentos como las verduras, las frutas, las legumbres o los pescados.

  • 2. No permitir que los pequeños elijan en ninguna circunstancia. La Asociación Americana de Pediatría recomienda a las familias que tengan en cuenta las preferencias de los niños a la hora de cultivar hábitos saludables; es decir, permitirles cierto margen de maniobra con las frutas, las verduras, las legumbres y los pescados, variando las formas de presentación y las recetas, para impedir que los niños tengan una actitud de desagrado hacia los grupos fundamentales de una dieta saludable. Eso sí, los nutricionistas recuerdan que el proceso de habituación a ciertos sabores puede llevar tiempo. Paciencia.

  • 3. No implicar nunca a los niños en las elaboraciones culinarias. Participar en el cocinado mejora su predisposición hacia los alimentos que no les atraen. Los nutricionistas recomiendan a las familias implicar a los hijos en la elaboración de los platos siempre que sea posible, puesto que ven en esta actividad una manera muy efectiva de mejorar su atracción hacia los alimentos que no les convencen.

  • 4. Obligarles a dejar el plato limpio. El ser humano cuenta con un sistema primario llamado hambre-saciedad. Se trata de varios centros neuronales localizados en el hipotálamo que emiten una orden que el organismo traduce en sensación de hambre o de sed. Por eso, identificar el hambre física y saber distinguirla del hambre emocional o rutinaria es un aprendizaje clave para llegar a ser capaces, en la etapa adulta, de regular la cantidad de alimentos que ingieren. Para ello, hay que conseguir que entiendan y respeten estos signos desde que son bebés.

  • 5. Castigar o premiar con la comida. No es recomendable utilizar expresiones como: “te has portado mal, así que cenarás verdura”, “si no lo comes, lo cenas” o “a la cama sin cenar”. Tampoco: “si te portas bien, helado de postre” u “hoy cenamos en esta hamburguesería porque os habéis portado fenomenal”. Además de ser ineficaz para crear hábitos saludables, esta conducta lleva consigo el riesgo de que el niño asocie una alimentación sana y equilibrada con el castigo y los productos menos saludables, con un buen comportamiento. El objetivo en nutrición infantil no es que nos obedezcan en un momento dado, sino crear una relación consolidada con la alimentación equilibrada.

  • 6. Hablarles de nutrición mientras están comiendo. Cada vez que se coman un tomate o un lenguado no hace falta contarles qué vitaminas tiene ese plato o cómo va a repercutir en su organismo. Nutricionistas y divulgadores como Julio Basulto destacan que, aunque hablarles de la importancia de la nutrición es fundamental, ni el momento de la comida ni el de la cena constituyen el mejor escenario para esas explicaciones.

  • 7. Provocar dramas en la mesa. La comida familiar es un momento para compartir y estar a gusto. Hay que evitar que los niños asocien la comida con tensión. Resulta fundamental fomentar un ambiente sano en la mesa y crear buenas sensaciones en torno al momento de la comida.



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